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La democracia como voluntad de dios: cómo influye la iglesia evangélica en Latinoamérica

 

por Veronica Benaim

Algunos sostienen que “no existe el voto evangélico”, sin embargo, la directora de cine Petra Costa deja demostrado en su documental cómo impactaron las iglesias cristianas en el escenario político de Brasil. Hace un par de semanas la plataforma Netflix estrenó “Apocalipsis en los trópicos”. La fecha coincidió con la visita del presidente argentino Javier Milei a la provincia Chaco para inaugurar un templo evangélico.
En el film, la brasileña muestra cómo inciden las iglesias evangélicas en las esferas de poder real (política, empresarial, mediática) en Latinoamérica a partir de lo que sucedió en su propio país donde desde la década del 60 la Iglesia Pentecostal (rama evangélica mayoritaria) comenzó a participar de la política nacional.
En Brasil la población evangélica pasó del cinco a más del treinta por ciento en cuarenta años, por lo que Costa se pregunta cómo fue posible un crecimiento de tal magnitud. Haciendo un repaso de la historia se remonta en 1961 cuando el cristianismo logró poner su primer diputado federal. Ya en 1986, con el retorno democrático, la participación de la iglesia evangélica en la política se intensificó y en 2002 Luiz Innacio “Lula” Da Silva eligió para su fórmula presidencial un empresario del sector y líder del Partido Liberal. Se trataba de José Alencar, quien acompañó a Lula entre 2003 y 2006.
Más adelante en la historia, en el año 2003 surgió la bancada evangélica a través de la creación del Frente Parlamentar Evangélico (FPE), un bloque transversal a todos los partidos del Congreso brasileño, que agrupa a legisladores (diputados y senadores) de fe evangélica, cuya agenda va en contra de temas como el aborto, la eutanasia, el matrimonio entre personas del mismo sexo o la “lucha contra la ideología de género” y otros. De los 513 diputados federales brasileños, 187 pertenecen al FPE y 30 de los 81 senadores también se identifican con él.
Con el pastor multimillonario Silas Malafaia, como protagonista, el film muestra cómo la iglesia evangélica hace una bajada de línea en sus templos que se ubica muy a la derecha política. Asimismo, se observa el poder de influencia de Malafaia sobre los feligreses y el apoyo político que le brinda este sector religioso a Jair Bolsonaro para llegar al Palacio del Planalto de Brasilia. “Yo no soy candidato, soy pastor. Pero, si fui llamado para influenciar”, reconoce en el documental Malafaia.
El documental transcurre entre rezos colectivos durante la pandemia, la aparición de Bolsonaro en diversos actos religiosos, la llegada de un evangelista a la Corte Suprema y finaliza con lo ocurrido en las elecciones de 2022, cuando el mandatario, confabulado con Malafaia, desconoció la derrota ante Lula Da Silva y el 8 de enero se tomó el congreso brasileño por asalto.
Qué ocurre en Argentina con el cristianismo
El pasado 5 de julio, el presidente Javier Milei vistió la provincia de Chaco por primera vez en lo que va de su gestión. Fue el principal orador durante el Congreso de la Iglesia Cristiana Internacional que inauguró el “Portal del Cielo”, una sede con capacidad para 15.000 personas.
La Iglesia Cristiana Internacional fue fundada en 1994 por Jorge y Alicia Ledesma con solo 12 personas. Ledesma, fue conocido porque aseguró que cien mil pesos de su caja fuerte se convirtieron en dólares por obra y gracia de Dios.
Actualmente, supera los 25.000 fieles por semana y declara 50.000 miembros activos. Según el Registro Provincial de Cultos, un cuarto de la población chaqueña se define como evangelista (uno de los porcentajes más altos del país) y visita regularmente alguno de los cinco mil templos distribuidos por todo el terreno provincial.
En nuestro país, el caso de las iglesias evangélicas tiene diferencias culturales con las brasileñas. En Argentina, según cifras de 2019 del Conicet, el 15% de la sociedad se reconoce evangélica, alrededor de 7 millones de personas en la actualidad. La gran mayoría están nucleadas en la Asociación de Iglesias Cristianas Evangélicas de la República Argentina (ACIERA).
ACIERA, históricamente se ha sentido “discriminada” por los presidentes de turno, viene tomando un lugar de relevancia en el gobierno de Milei. Para empezar, el año pasado celebró que, mediante una ley, el Congreso de la Nación declarará el 31 de octubre como el ‘Día Nacional de las Iglesias Evangélicas y Protestantes’.
La iniciativa impulsada por los diputados evangelistas, reconoce la importancia de esta tradición religiosa en la historia y sociedad argentina. Si bien Milei se presenta como un representante del judaísmo, los evangélicos tomaron el acompañamiento del bloque libertario como un gesto de respeto y apoyo al diálogo interreligioso, fomentando así la diversidad y pluralidad en la nación. Además, coinciden con el presidente en ir contra la ideología de izquierda.
Por otro lado, Milei firmó recientemente el Decreto 486/2025, que otorga a las organizaciones religiosas no católicas la condición de «personas jurídicas religiosas» en todo el país. La medida, responde a un histórico reclamo de comunidades evangélicas y otras minorías religiosas. De esta manera, unas 8.000 iglesias evangélicas y 500 templos de otras religiones podrán acceder al nuevo régimen.
El crecimiento de los evangélicos entre la población argentina es un fenómeno en expansión. Incluso en el fin del mundo hay localidades que tienen más iglesias que habitantes. Como sucede en Río Grande, una ciudad al norte de la provincia de Tierra del Fuego donde según comentaron a este medio hay entre 50 y 70 centros de oración cristianos para una población de unos 100 mil habitantes.
La influencia política es tan grande, que uno de sus pastores, Santiago Pauli, hoy ocupa una banca de diputado nacional por La Libertad Avanza y en la Legislatura provincial obtuvo la suya Natalia Graciania que forma parte de la misma corriente. Ambos, en las filas del gobierno libertario.
Exista el voto evangélico o no, en un contexto mundial, donde pareciera que los movimientos teocráticos están en ascenso. Se presenta una teología que predica que los cristianos deben controlar todos los estamentos de la sociedad. Nuestro país pareciera estár lejos de instalar presidentes como en Brasil, pero sin dudas, hay un nicho de feligreses interesente para los sectores del poder, el camino de influencia y búsqueda de votos ya ha comenzado.

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