
Por Matías Castelli
Entro a Instagram y veo una foto de Héctor Alterio con un colega periodista. Scroleo dos fotos más y veo a otros dos amigos con Héctor Alterio. Interpreto: se murió Héctor Alterio. Esta variante de la lingüística pragmática imprime un cambio en el modo que leemos.
Otro cambio de la lingüística y la gramática de las redes que no deja de sorprenderme es el de las subordinadas. Hace rato los medios digitales han dejado titular. Ya no se dice lo que pasa o lo que ocurrió, se invita a hacer un click, el petróleo digital del siglo XXI.
Un diario nunca diría: el presupuesto proyecta un dólar de 150 pesos para el año que viene. Diría: Lo que dice el proyecto 2026 sobre el dólar. O el ya omnipresente cambio de la frase por la pregunta: ¿Qué precio tendrá el dólar según el gurú de la Citi?
La pirámide invertida, pilar del periodismo durante más de 100 años, es una regla básica del periodismo que ha dejado de existir. ¿Cómo explicaba hasta hace poco la pirámide del periodismo un buen profesor? Un laburante se sube al tren: con el título la volanta y la bajada le basta y sobra para saber qué pasó con un golpe de vista. Si al tipo se le moja el diario, se distrae o se queda sin batería en el celu, ya el primer párrafo le habrá dicho todo: ahí tiene que estar el qué, cómo, cuándo y dónde.
La lógica actual indica todo lo contrario. Te habrá pasado. Lo más importante está junto al punto final. Un buen artículo se asemeja a un cuento en ese sentido. Debe dar poca información, comenzar en media res, lo importante debe estar al final y debe mantener la ambigüedad y sobre todo la incógnita todo lo posible. De esa manera, el lector habrá pasado más tiempo on line. Y el sitio en cuestión podrá presumir de mayor tiempo de lectura y de más cantidad de clicks.
El libro Timerman de Graciela Mochkofsky y la posterior obra teatral sobre la vida de Jacobo Timerman dan brillantes clases de periodismo. Escena teatral: una nota era demasiado larga. Don Jacobo la corta en dos y tira la segunda mitad al tacho de basura. Si la nota estaba bien escrita ¿cuál es el problema? En otro brillante pasaje de la obra de teatro un joven cronista le acerca un artículo sobre las diez líneas internas del radicalismo. Timerman lee un párrafo en voz alta para resaltar cuán intrincada era la redacción de la nota y remata con una máxima de gran editor: siempre son dos grupos los que establecen una guerra o una interna; nunca más de dos.
Recuerdo aquí un fragmento de un cuento breve de Diego Paszkowski que leyó en uno de sus talleres literarios a los que asistí durante casi diez años. Narraba un día de un matrimonio de muchos años. En su vida monótona, todos los días leían la sección de avisos fúnebres para confirmar así que estaban vivos.
Como todo buen usuario de redes, tengo que subir mi foto con Héctor Alterio para ofrecer mi ofrenda digital. Para completar mi misión tendría que buscar un blackberry y una compu en desuso a ver si encuentro la foto que me saqué junto a Alterio tras una nota a principios de los dos mil. Sólo si la subo a IG habré completado con el procedimiento del aviso fúnebre contemporáneo.
Adiós a las formas del periodismo clásicas. Adiós maestro Hector Alterio. Me quedé con muchas ganas de entrevistarlo para La2x4 el año pasado cuando estuvo de visita en Buenos Aires pues es sabido que era un gran tanguero. En la era pre internet, ayer nomás, le pedía a sus amigos que le mandasen cassettes TDK de 90 minutos grabados con la programación de la radio así les daba play y se sentía por un rato en Buenos Aires.
6 comentarios en “Réquiem para la pirámide invertida”
La obra de teatro ¿esta en cartel?
Hola Martín !
Nos comprometemos a averiguar! La obra realmente vale la pena. Estuvo en el CC San Martín y en salas privadas. Pronto la data.
Esta muy bueno el libro de Graciela y la obra de teatro sobre Timerman excelente! Lindo artículo
Me interesa la historia de La Opinión. Se consigue el libro ?
Hola Jero. Si, hay ediciones en ML por 10 mil pesos. Es un librazo!
Me interesa el libro para mi sobrina que estudia periodismo