Este libro es un pendenciero y minucioso deslinde entre realismo infame vs un realismo progre bien pensante y un realismo de derecha que termina por legitimar los discursos existentes. Digo por resumir de manera brutal. Es un trabajo ambicioso, valiente. Porque hay hipótesis fuertes sobre muchos -muchos, eh- autores "jóvenes" contemporáneos. Y porque lee contra la corriente dándole en los tobillos a más de un consagrado.
Por otra parte, cualquiera escribe sobre Saer o Puig, que no nos dejaron hace tanto, pero otra cosa es el barro del presente. En varios momentos del libro estoy en marcado desacuerdo o algunas hipótesis me resultaron demasiado taxativas pero cuánto vale la crítica en épocas de relativismo influencer. Aquí una foto de una calle de tierra infame, embarrada y llena de pozos:
lo que queda entre los paredones de dos countries, en definitiva, un camino indicado para un libro que muerde. El realismo infame sería ese que experimenta "lo imposible dentro de los límites del realismo". "Asume su infamia como una pasión inútil: como un rechazo a la sanción de simetría y univocidad que se presume entre verdad y realidad.
Esta foto la saqué al costado del aeródromo de Espeleta. El denunciante dijo que apenas aterrizó en un vuelo privado desde Entre Ríos con un cargamento de naranjas, fue atacado por un operativo comando por varios hombres que dispararon con armas de guerra desde dos autos. Bue, capaz que en vez de naranjas, llevaba un par de kilos de otra cosa.